María Zolotujina, nieta del legendario Valeri Zolotujin, está dispuesta a renunciar al famoso apellido por su marido. La actriz habló con franqueza sobre la vida a la sombra de un nombre resonante, sobre su infancia en la familia de un sacerdote y sobre sus recuerdos de su abuelo.
El 24 de agosto se estrena en el canal STS la serie «Gudovy», donde María Zolotujina interpreta a Olga, la hija del protagonista Serguéi. Su personaje se prepara para la boda y sueña con tener su propia familia, pero el padre, jefe de una explotación agrícola, ve en ella a la única heredera y guardiana del linaje. En la serie, Olga se dispone a tomar el apellido de su marido, lo que provoca un rechazo tajante por parte de su padre.
María confiesa que para ella el apellido Zolotujina no es simplemente un conjunto de letras, sino la memoria de su abuelo, su abuela, su padre, de toda la familia. Sin embargo, considera que el amor a los antepasados no debe convertirse en la obligación de conservar a toda costa una determinada combinación de letras. El linaje, según su opinión, continúa en los hijos, en la educación, en la transmisión de valores. La actriz afirma que perfectamente podría tomar el apellido de su marido, ya que le resulta cercana la sensación de que los cónyuges se convierten en una sola familia.
Para el papel en «Gudovy», María tuvo que cambiar radicalmente su imagen y probarse una peluca. Según sus palabras, esto se hizo para crear una distancia entre la actriz y el personaje, eliminar lo habitual y encontrar un tipo más concreto. El cambio de apariencia la ayudó a transformarse, a sentirse diferente.
María Zolotujina recuerda a su abuelo no como un artista del pueblo, sino como el abuelo Valera. Sus encuentros eran escasos, pero siempre se vivían como una fiesta. Ella destaca su increíble energía. Ya después de su partida, al crecer, María comenzó a entender más profundamente a su abuelo, viendo sus películas y leyendo sobre él.
El apellido Zolotujina, según las palabras de la actriz, a la vez ayuda y genera presión. Puede atraer la atención, pero no actuará en tu lugar. La principal presión proviene de una constante pregunta interior: ¿realmente tienes derecho a estar en esta profesión, o te notaron solo gracias al apellido? María confiesa que durante mucho tiempo quiso demostrar, ante todo a sí misma, que valía algo.
La fama mediática nunca fue un objetivo para María. Llegó a la profesión para hablar con el espectador sobre lo importante a través de los papeles, y no para que la reconocieran en la calle. La notoriedad es una consecuencia del trabajo, no un sustituto de este. La actriz no descarta participar en un programa si se trata de un experimento creativo, pero se niega categóricamente a los realities basados en secretos familiares y en la exhibición de la vida privada. Está convencida de que una persona debe conservar un espacio al que no penetren las cámaras.
María tiene un sueño personal: que los relatos y guiones de su padre, Denís Zolotujin (hijo de Valeri Zolotujin y Nina Shatskaya), algún día se conviertan en una película. Considera que él tiene una mirada asombrosamente cinematográfica y un sentido especial de la Rusia prerrevolucionaria. Le gustaría que aquella parte de su vida, a la que en su momento renunció conscientemente, tuviera una continuación creativa.








